El ex defensa del club ha tenido su ansiado regreso a la institución, luego de intentar llegar de la mano de la fallida candidatura a presidente de Joan Laporta. Muy querido por la afición, Abidal tuvo una salida conflictiva del Barcelona luego de recuperarse en 2013 de un tumor en el hígado que lo mantuvo fuera de las canchas por un largo período. Pese a su intención de continuar practicando profesionalmente el fútbol por dos años más, los directivos del club decidieron rescindir su contrato, y esto resintió los ánimos entre el ex futbolista francés y el entonces vicepresidente (y actual presidente) Josep María Bartomeu.

Sin embargo, ha sido la falta de respuestas de la secretaría técnica en las últimas temporadas, con fichajes que no han dado la talla, la que desencadenó el ingreso de Éric Abidal como reemplazante del cesado Robert Fernández. La relación entre Fernández y Bartomeu estaba terminada hacía meses, y la necesidad de incorporar a un empleado capaz de lidiar con una plantilla costosa y una tesorería en problemas hizo de Abidal, una persona acostumbrada a recorrer los pasillos del Barcelona, el candidato ideal.

Algunos de los fichajes para la próxima temporada ya están cerrados: la incorporación de Frenkie De Jong, Arthur y Lenglet. La caída del traspaso de Griezmann ha resultado un alivio para Abidal, puesto que le deja margen de maniobra financiero para analizar otras posibles contrataciones. Su experiencia y conocimiento profundo del fútbol francés, una importante fuente de talento joven en los últimos años, hace esperar que de cerrarse nuevas llegadas al club, los futbolistas provendrían casi sin lugar a dudas de ese país. Al mismo tiempo, es la intención del nuevo secretario técnico lograr motivar y potenciar el rendimiento de jugadores que hasta el momento no han encontrado su mejor forma, como Ousmane Dembélé.